Dudas dentro de una mirada

Y cuanto de duda existía en aquella mirada. Ella no tenía opciones a hacer, pero había duda de que debía proseguir en aquella historia que estaba viviendo. La verdad es que su corazón quería otro camino. Hasta aquí ella creía que estaba en el camino correcto, hasta que llegó la hora de decir sí. ¿Y quién no quiere decir un sí? ¿Pero cuántos cambios ella necesitaría forzar a vivir oa acostumbrarse? Era convencida de su felicidad y no necesitaba la certeza de que venía de afuera, sino de su certeza, aquella que el propio corazón llega a hablar, esa certeza en relación a todo lo que envolvía esa relación, ella todavía no tenía.

Ya estaba retrasando hace algunos días ese sufrimiento, no se sentía a gusto para hablar de desistir con nadie. Tenía miedo de lo que podía enfrentar, ella ya sabía que la batalla sería una larga y tenebrosa guerra, y ella necesitaba diseñar muy bien todos los detalles, para que nada quedara no dicho.

Ese amor era diferente y su incertidumbre giraba alrededor de la pregunta: cómo ella conseguía no amar a ese hombre? Ella misma se preguntaría, si estuviera fuera de todo eso. Él era tranquilo, aceptaba sus quejas, conversaba poco y tenía la mirada tranquila, el paso sereno, era bueno, pero para ella, él era sólo él.

Fue entonces que hubo pedido de matrimonio dos veces, y ellos viven juntos, esa historia no es la que ella siempre soñó y el porqué se queda en el aire, porque ella sólo pensaba en estar a la orilla de la playa sola, oyendo aquel sonido que ella tanto ama, tomando una copa de vino y trayendo sus devaneos de una vida, que parece un siglo atrás. ¿Dónde fueron a parar sus sueños? ¿Por qué la vida a dos no era tan importante como antes? ¿Qué ha cambiado realmente?Es gracioso, porque ella piensa al final y siente un apretón en el pecho y todo se vuelve confusión en su cabeza. Porque el no querer no es tan fácil como el querer. ¿Cómo renegar sus sueños, cómo entender que toda verdad que ella soñó ahora era sólo una ilusión? Un resto de imagen jugada en el sofá de la sala, esperando la próxima partida de videojuego, sin pompas, glamour, amor, y todas las cosas.

Y su corazón ahora golpea fuerte, pulsa incansablemente, por una aventura

en el desierto. Sus sueños son pequeños equipajes de mano, una mochila y una carretera afuera, desbravar espacios, conocer gente, sin miedo. Pero ella casi no ve salida, su sueño está en la puerta delantera, tocando el timbre, con una pizza en una mano y una sonrisa de satisfacción en la cara. Ella no podía desmoronar la vida de alguien, como lo hicieron con ella tantas veces.

Destruir sueños es asunto muy serio y debe ser tratado con mucho, mucho celo . Y pensando en toda esta historia, de repente su garganta parece cerrar y ella siente un nudo de lágrima coger su respiración, en pleno siglo XXI no había como fingir y huir de ella misma. Su libertad de elección no permitía una puesta en escena. Una cierta desesperación toma en cuenta su sanidad, todo parece no tener más sentido, entonces en un acto de solicitud de socorro se arrodilla en oración y pide a Dios que guíe sus pensamientos, sus decisiones, pero el silencio constante de la oración para Dios, el aire, nada de respuestas procedentes de ninguna parte.Ella mira a aquel hombre sentado en su sofá, comiendo pizza y riendo de algo tonto que pasa en la TV, siente ternura, lo que no es suficiente para calentar su corazón de pasión, pero espera un poco más, retrocede, ríe la uña, va a la ventana, pidiendo en socorro silencioso que él entienda sus señales.

Sí, ella estaba completamente cobarde, inmadura y egoísta y no tenía miedo de esos juicios , apenas no quería tener que decir fin. Quería ser ella amargar el final en la boca del estómago, pero jamás destruir la ilusión de quien soñó a su lado un día. El juego era un tablero de ajedrez donde el jeque mate era esencial, pero ella no entendía nada de juegos, nada.Entonces, una vez más tocó el timbre. Ella abrió la puerta anunciando el fin, y así, de todas las cosas que ella ya había visto en la vida, la decepción en aquella mirada, causada de forma consciente, tal vez fue la peor de todas.

Fue un adiós, lágrimas, alivio para uno, sofoco a otro, recomenzado para uno, fin para el otro.

Un día triste para dos con dos motivos opuestos. La sensación absurda de no controlar ni entender. El disco toca arañado en la vitrola, ella llora sola, mira hacia el cielo de la noche de abril y allí mil estrellas bailan con la luna, el olor de la noche envuelve su conciencia: acabó y el fin, como cualquier fin, es trágico y duele . Sus ojos fijan la noche y ella sabe que su camino está por delante, abriéndose, y ahora ella no quiere esperar por nada, sólo vivir lo que tiene. Vivir cada experiencia única que la vida va presentando, y ella sabe que va a usar todas de la mejor forma. Tal vez esa mirada nunca salga de su memoria,

pero su corazón sigue sabiendo que hizo lo mejor en aquel momento. Un amor se va, otro amor viene, y la vida baila en compás con la rueda gigante incesante de un parque de diversiones que existe dentro de la mente. La felicidad existe pura y simple, no completa nada y ella sigue su camino, sonriendo a la vida que parpadea un ojo y ya tiene un conejo en la cesta para el próximo truco!