¿Has tenido una serendipidad?

¿Alguna vez ha sucedido algo en su vida que usted no esperaba ni un poco y que de alguna manera fue responsable de un descubrimiento bienaventurado? Llaman eso de serendipidad, porque llega sin avisar y sin querer, pero tiene todo el poder necesario para llamar nuestra atención.

Con esto en mente, usted podría pensar que la serendipidad es una forma más bonita de clasificar el "azar", pero son dos temas diferentes. La primera surge cuando dirigimos nuestros pasos hacia uno u otro destino, o cuando estamos preparados para encontrar algo en él de que aún no teníamos conciencia y que nos hace bien. Sin embargo, los efectos del azar también pueden ser negativos y actúan independientemente de estar preparados o no para sus consecuencias.

¿Cuál es el origen de la palabra serendipidad?

El término Serendipidad (del árabe sarandib o serendib) proviene del cuento oriental 'Los Tres Príncipes de Serendipi', nombre persa de Sri Lanka (Ceilán). La transmisión del concepto se debe en cierta medida a Horace Walpole, que lo adaptó al inglés en 1754.El cuento en realidad es un breve relato en el que tres príncipes, con un gran poder de raciocinio, son enviados a nuevas tierras por su parte padre. Durante ese viaje son acusados ​​de ser ladrones por un hombre que había perdido su camello. Él cree que sólo alguien con las informaciones que iban siendo reveladas por los príncipes podría haber robado a su animal.

Al final del relato, la serendipidad o la casualidad los salva: el camello aparece, comprobando que no hubo robo y los tres príncipes tienen la oportunidad de explicarse.

Algunas serendipidades del mundo real

Ahora ya sabemos que la serendipidad es lo que Royston M. Roberts definió como el "descubrimiento que sucede gracias a una combinación de accidente y sagacidad", pero es más interesante saber en la práctica lo que comentamos hasta aquí. En los siguientes ejemplos de cosas que todos conocemos y que fueron descubiertas gracias a una serendipidad:

La penicilina: el escocés Alexander Fleming descubrió la penicilina debido a un accidente en su laboratorio mientras investigaba sobre la gripe. Muchas de sus colectas habían sido contaminadas y al mostrar sus placas a un amigo se dio cuenta de que algo había matado a la bacteria staphylococcus. El post-it: aunque no tenga la importancia de la penicilina, no podemos negar la utilidad de las notas adhesivas que surgieron cuando su inventor, Spencer Silver, intentó hacer un pegamento muy fuerte para la industria aeroespacial. En 1968, además de haber conseguido eso, creó una cola débil que no dejaba residuos y que luego se transformó en una buena alternativa a las tachuelas.

  • Las patatas fritas o "chips": en 1953 el cocinero George Crum se llenó de serendipidad al tratar de irritar a un cliente que normalmente se quejaba del grosor de sus patatas. Lo que sucedió fue que decidió cortarlas más finas y fritándolas, pero el resultado fue totalmente diferente de lo que él esperaba y todos sabemos lo que pasó: el cliente adoró el plato y hoy esa es una de las guarniciones preferidas de mucha personas. El Viagra:¿quién podría imaginar que el viagra surgiría mientras alguien examinaba un medicamento contra la angina de pecho?
  • Pues eso fue lo que sucedió, el producto fue lanzado comercialmente para tratar la disfunción eréctil al constatarse en las investigaciones clínicas que tenía sólo un leve efecto sobre la angina.

  • El motivo de la atracción por la serendipidad
  • La verdad es que he escuchado esta palabra tantas veces en los últimos años que no podía dejar de hablar de ella, porque además es totalmente actual: es un concepto que ha sido acogido de forma cariñosa y, agradecida, sobre todo entre los más jóvenes , y sirvió de material para películas con el mismo nombre, para libros como la poesía de David Sadness, para tatuajes e incluso para algunas letras de música. La serendipidad despierta tanta atracción precisamente porque

aparece cargada de energía positiva y es como si algo mágico apareciera en nuestras vidas para quedarse de vez en cuando. Es como una especie de aureola de felicidad en el momento oportuno que estaba allí únicamente para ti: yo no creía en la serendipidad hasta que fui cogida por una. Desde entonces, presto atención a los pequeños detalles que me rodean y busco la esencia de lo que ellos me quieren transmitir.