El centro de nuestra vida: pensamientos y emociones

Entre tantos pensamientos, aprendemos a seleccionar aquellos que están más alineados con la visión del mundo que vamos formando a lo largo de la vida.

Aquellos que nos producen una emoción concreta y que nos llevan a actuar de una determinada forma. Ni su peor enemigo puede hacerle tanto mal como sus propios pensamientos.

- Buda -CompartirNuestros pensamientos generan emociones

Si pensamos que obtendremos un buen resultado, sentiremos emociones positivas que nos motivan a emprender acciones dirigidas para lograrlo.

Si imaginamos un final catastrófico, es posible que nos sintamos tristes e incapaces, y eso nos desmotivará a llevar adelante las acciones, o adoptaremos aquellas alternativas menos adecuadas para enfrentarlas.

Nuestra mente tiene la capacidad de imaginar, soñar, crear, inventar, comunicar, descubrir y cambiar realidades, aunque ésta es la misma capacidad que también da pasos equivocados. Somos intérpretes de emociones

Es una capacidad increíble del ser humano. Necesitamos escucharlas, acogerlas y administrarlas para aprender con nosotros mismos y así empatizar con los demás. Pero es necesario considerar que no siempre podemos basarnos en un razonamiento emocional para elaborar un juicio confiable.

Las experiencias anteriores influencian

Establecemos asociaciones de cómo un acontecimiento pasado nos hizo sentir. Lo malo es que, si fue algo negativo, corre el riesgo de proyectarlo para el futuro como una señal clara de que volverá a suceder, ya que nos sentimos de la misma forma como hicimos esa vez.

Aprendemos y cometemos errores en el camino

No somos nosotros sólo que hacemos las cosas mal. Es necesario considerar que la vida se hace de muchas variables que influencian lo que sucede. Si nos olvidamos de esto, nos sentiremos culpables o culpar a los demás siempre.

Para construir una actitud abierta de aprendizaje, es fundamental aprender de los errores o comunicar a los demás nuestro desagrado, pero no podemos culpar excesivamente por ellos.

A veces, pensar NO dice nada sobre ti. Es sólo un juego mental. Para entender esto, aprendamos a distinguir dos conceptos con una historia: Marta se reencontrar con un amigo con quien tuvo una relación hace algunos años. Pueden surgir muchas dudas y ella imagina muchas situaciones posibles que pueden ocurrir en el reencuentro. Después de ese tiempo, Marta no guarda rencor ni rabia de él. Ella volvió a enamorarse y todo se quedó en el pasado.

Claro que es lógico sentir emociones y agitación al imaginar cómo volver a hablar con él. Pero esa imaginación puede hacernos recrear una trama y sentir emociones que nos predisponen a comparecer al encuentro con una energía negativa o positiva, y que además nos hace sentir bien o mal con nosotros mismos.

Egossintónico:

comportamientos, valores y sentimientos que están en armonía con nosotros mismos, son aceptados por nuestro ego y son coherentes con nuestros ideales y autoimagen. "Me gustaría hacer esto que pensé y que está en sintonía conmigo". Imaginé que nos encontramos en aquel lugar después de muchos años sin vernos y que el encuentro nos dio tanta alegría que acabamos conversando durante horas.

Egodistónico:

comportamientos, valores y sentimientos que entran en conflicto y son disonantes con las necesidades, objetivos de nuestro ego y autoimagen. Me imaginé haciendo mal a usted, diciendo palabras que le causaría dolor y yo no era capaz de dejar de decirlas. Soy una mala persona."NO quisiera hacer esto que pensé y que NO está en sintonía conmigo"

Finalizamos ... 1. Sabiendo que nuestra mente es capaz de imaginar, crear y soñar lo mejor, pero también lo peor.

2. Teniendo en cuenta que las emociones son fundamentales, pero no siempre muy buenas para confirmar lo que pensamos.

3.

Diferenciando entre egosintintónico y egodistónico. Sabemos que pensar en algo NO es sinónimo de que este algo sucedería, ni de ser personas malas por el hecho de tener pensamientos negativos, ya que a continuación podemos pasar el filtro de nuestra autoimagen, moral, reflexión y valores.