Termine pronto con eso! El amor es para ser entero, repleto

Muchas veces tememos el fin de una relación por el miedo a sufrir. ¿Cuántas matrimonios, noviazgo, novios, se están echando y aún así la mujer o el hombre lo mantienen, como agarrados a la pierna, no dejando que el otro se vaya?

Es cierto que nadie en pleno goce de sus facultades amorosas se embarca en una historia de amor ya pensando en saltar en el primer golpe. Por el contrario, se piensa en un amor duradero, para toda la vida, quién sabe hasta para otras vidas? El ser humano intenta hacer bien, pero de vez en cuando sucede que la locomotora se va, del barco a perforar, del avión caer.De vez en cuando acaba. Y cuando termina, es mejor que termine luego, de una vez, en el susto. En el salto, de la noche al día, en un abrir y cerrar de la feria, como la bolsa que rasga en el fondo y esparce tomates en el descenso. Sin vuelta. Porque es demasiado triste ver un amor que tiende.

Amor que muere poco a poco agoniza moribundo, sufre exhausto, semimorto, matando su sed a cuentagotas donde ayer mismo brotaba emoción, interés, entusiasmo, fascinación. Cosa horrible de tan triste el amor que se enferma y va partiendo a los poquitos, disminuyendo, rondando, menguando, despidiéndose. Amor es para ser entero, repleto

Incluso en la calma y en la dulzura tranquila que suceden una pasión loca ... Ya no es amor cuando todo está en lo más o menos, en el asado o asado, en lo que hace. Quien ama necesita saber y sentir que lo hace de verdad. No es que sólo cumpla la tabla o quiere tan sólo agradar al otro mientras intenta convencerse de que está feliz.

Es triste, pero la voluntad de sentir amor no es amor. Es sólo voluntad de sentir amor.

Es sólo una vieja y buena intención. Y de buenas intenciones también andan llenos los corazones vacíos. No basta. Intentar rescatar lo que se fue, la alegría del comienzo, el frío en la barriga inicial, la pasión loca, todo eso es no darse cuenta de que el camino acabó. Viene el disgusto, se instala horroroso y la gente no se da cuenta.

Es necesario encontrar otra vía. Juntos o separados, pero no. Casi siempre, en vez de hacerlo rápido, prolongan su sufrimiento inútil como quien busca castigar el espíritu y librarse de la culpa de irse. Cuando nos hallamos en el control del amor es que somos totalmente controlados. Porque el amor no se controla.

¿O alguien ya eligió a quién amar? La gente cuida bien de él, riega su sed, oye sus quejas, alimenta sus hambrunas, lleva al paseo, arregla su cubierta que cae de la cama durante la noche. Pero a pesar de todo eso el amor también se abate sin más. Y cuando se enferma no siempre resiste. Es injusto, doloroso e insoportable asistir a un amor que fue todo llegar a ser nada.

duele en el alma ver la ternura debilitar hasta inexistente, como un enfermo viejo y débil que se acaba en la cama de un hospital, dependiente de la misericordia fría de las máquinas, la vida resbalando de sus ojos, la muerte distorsionando su cara. La gente evita, y cuanto más la gente niega, más siente dolor. Para los amantes, no corresponder a un amor es tan dolorido como no tener su amor correspondido

Amor cuando termina, o cuando no es, duele. Me duele en los amantes y en quien esté cerca. Es dolor para todo el lado. Y el dolor que no termina más.

Entonces es mejor que dona mucho, pero que dona pronto.

Y acabe rápidamente con eso. En el amor, es mejor un fin horroroso que un horror sin fin. Y esperar, sólo el tiempo ha de deshacer los nudos y abrir nuevos caminos. Sólo el tiempo cura. Sólo el tiempo ha de hacer que el dolor pase. Sólo el tiempo.