La introversión no es una enfermedad

Todos los días una gran parte de la sociedad es ignorada y subestimada. Es hora de hablar de los introvertidos.

Comencemos por definir quiénes son los introvertidos.La introversión pasa por sentir un mayor confort en situaciones o contextos tranquilos, con poco estímulo externo.Los extrovertidos, por el contrario, necesitan mayores niveles de estímulo para sentirse bien. El estímulo puede ser interpretado de varias formas; el estímulo social, el ruido, las luces, el movimiento, etc. Aquel que es introvertido siempre tendrá mayor placer en beber algo con tranquilidad en compañía de un amigo íntimo, que estar en una fiesta ruidosa llena de extraños.

Es necesario no confundir la introversión con timidez.La timidez implica un miedo al juicio externo negativo, mientras que la introversión es simplemente la preferencia por un ambiente con menos estímulo.La timidez siempre será algo incómodo, ser introvertido no.

Si es introvertido no es algo incómodo, entonces, ¿por qué tanta gente cree que es algo malo? ¿O intentan incluso cambiar o curar a una persona introvertida?¿Por qué la preferencia por la tranquilidad o poco estímulo es pre-conceptuada como algo negativo?Si paramos para pensar y recordar, tal pseudo absolutismo viene desde nuestra infancia. Desde niño siempre se vio con malos ojos aquel que prefería la tranquilidad o estar solo, en lugar de la ruina o la aglomeración de personas.

Ser extrovertido o preferir la acción en grupo en lugar de la individual no es malo, así como tampoco hay nada mal en ser introvertido.Como sociedad, nos encargamos de establecer lo contrario.

Nuestra sociedad premia el ser extremadamente social o extrovertido frente a cualquier otra cosa, incluso frente a las buenas ideas. "Susan Cain, autora que se profundizó en este tema de la introversión, dice que" hay cero correlación entre lo que conversa mejor o más y lo que tiene mejores ideas ". Según Cain,más de un tercio de la población es introvertida,pero muchísimas de esas personas tratan de pasar por extrovertidas, porque la sociedad así lo demanda.El problema para Cain es que cualquier persona que intente pasar por algo que no es, pierde una parte de sí en ese proceso. En este caso, lo que se está perdiendo es su verdadero sentido de cómo pasar el tiempo.

Una gran parte de los introvertidos acaba participando en actividades en las que no se sienten cómodas, o frente a las cuales preferir hacer otras cosas, como ir a una fiesta en vez de quedarse en sus casas leyendo un libro.Ser introvertido no se trata de ser antisocial; una persona introvertida puede ser igual o más amigable que otra que disfruta muchísimo de todos los estímulos mencionados anteriormente. Es hora de que, como sociedad, dejemos de exigir cambios y simplemente aceptemos personas introvertidas como ellas son.La introversión no es una enfermedad, es más un rasgo de la personalidad, y debe ser aceptado como tal.Foto cortesía de: Jon Clegg